26 DE SEPTIEMBRE, DÍA MUNDIAL PARA LA
PREVENCIÓN DEL EMBARAZO NO PLANIFICADO EN ADOLESCENTES
PRELUDIO
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente 16 millones de adolescentes de 15 a 19 años y un millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año, la mayoría en países como México. A nivel mundial, las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre adolescentes; anualmente, alrededor de tres millones de jóvenes con embarazos no deseados se someten a abortos inseguros, practicados en condiciones de riesgo por personal no capacitado.
Según estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), actualmente existen en el país 22.4 millones de mujeres y hombres adolescentes entre los 10 y 19 años. Con base en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) a nivel nacional, la proporción de población de 12 a 19 años que ha iniciado su vida sexual ha aumentado, al pasar de 15% en 2006 a 23% en 2012.
Según
estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), actualmente existen en
el país 22.4 millones de mujeres y hombres adolescentes entre los 10 y 19 años.
Con base en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) a nivel
nacional, la proporción de población de 12 a 19 años que ha iniciado su vida
sexual ha aumentado, al pasar de 15% en 2006 a 23% en 2012.
El porcentaje de mujeres en edad fértil unidas con necesidad
insatisfecha de métodos anticonceptivos (NIA) es un indicador que da cuenta de
la falta de cobertura en cuanto a la información y la oferta de métodos
anticonceptivos a mujeres que desean regular su fecundidad, pero que no usan
métodos anticonceptivos. El porcentaje de NIA en población de 15 a 19 años es
de 13.5%, cifra significativamente más alta que el total nacional (4.9%) y más
alta que la observada en mujeres indígenas (8.9%). Por otra parte, la Tasa de
Fecundidad Adolescente se elevó de 69.2 en el 2009 a 77.04 en el 2014. En
México, 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los
19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún
método anticonceptivo en su primera relación sexual. Es así que de acuerdo con
estos datos, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres
menores de 19 años. Se estiman también, 11 mil 808 nacimientos en niñas de 10 a
14 años, es decir, cada día 32 niñas se convierten en madres.
ESTRATEGIAS
El Gobierno de la República está desarrollando la Estrategia
Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), producto del
trabajo conjunto de 16 dependencias del Gobierno Federal y de la participación
de organizaciones de la sociedad civil, de organismos internacionales y de
personas expertas del ámbito académico, en esta temática.
El objetivo general de la ENAPEA es reducir el número de
embarazos en adolescentes en México con absoluto respeto a los derechos
humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos. Sus dos grandes
metas son: a) Reducir el embarazo en adolescentes es una de las principales
metas de la ENAPEA. Para ello, se plantea disminuir a cero los nacimientos en
niñas de 10 a 14 años y reducir en un 50% la tasa especifica de fecundidad de
las adolescentes de 15 a 19 años para el año 2030.
Cuando una niña queda embarazada, su vida puede cambiar
radicalmente. Es posible que no termine la escuela y se desvanezcan sus
perspectivas de trabajo y desarrollo. Se vuelve más vulnerable frente a la
pobreza y la exclusión resintiéndose frecuentemente su salud. Las
complicaciones del embarazo y el parto son la principal causa de muerte en niñas
adolescentes.
El embarazo en adolescentes no sólo tiene repercusiones en la
salud de las adolescentes y de sus hijos, sino en sus opciones para continuar
con su educación académica, en sus múltiples opciones para su proyecto de vida,
en sus relaciones sociales y culturales, en sus posibilidades de desarrollo, en
las condiciones en que se inserte en la vida laboral, entre otros muchos
aspectos. Ser madre o padre adolescente suele iniciar o reforzar una serie de
condiciones de vulnerabilidad asociadas a la falta de preparación para esta
nueva responsabilidad, características propias del desarrollo en esa etapa y a
la adopción de roles de género tradicionales, así como a la pérdida de
vivencias y adquisición de conocimientos propios de la adolescencia. Adicionalmente,
la maternidad y paternidad temprana, suele tener efectos negativos graves en
los hijos e hijas de las y los adolescentes, exponiéndolos a condiciones
adversas que obstaculizan su desarrollo. Se trata de un asunto que pone
entredicho los derechos humanos, las libertades y el desarrollo como personas.
Con el incremento en el 12% de los embarazos durante la pandemia, las
estrategias se deben de volver a plantear, crearse nuevas y mejores maneras de
llegar a la población es riesgo y usar todas las herramientas que estén en
nuestras manos, trabajando de manera multidisciplinaria con expertos en cada
una de las materias que involucra el embarazo en adolescentes.


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