DISMINUCIÓN EN LA INVERSIÓN DE SALUD EN MÉXICO
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
El
derecho a la salud otorga a las personas el derecho a acceder a los servicios
de cuidado médico. Sin embargo, el derecho a la salud no significa el derecho a
estar sano. El derecho a tener buena salud supondría que los países deberían
asegurar una buena salud a todas las personas, derecho que se torna en una
obligación para obtener un resultado. Esta hipótesis es inconcebible en la
medida en que una buena salud depende, principalmente, de factores biológicos y
socioeconómicos que son independientes de la voluntad de los países o de las
personas. Derecho que se expresa en el artículo 4° de nuestra constitución, y
que se expresa de manera descriptiva en la Ley general de la Salud, incluso de
manera indirecta en muchos artículos de la Constitución Política de la Ciudad
de México.
Como se observa en términos de algunos
indicadores, México tiene niveles promedio de salud inferiores a los esperados
para su etapa de desarrollo y, aunque en general han mejorado con el tiempo, lo
han hecho a un ritmo menor al adecuado. Un ejemplo, indirecto y que nos ayuda a
darnos cuenta de lo importante que puede ser un simple rubro, son las mejoras
en la nutrición que resultan en un notorio incremento de la estatura media de
la población de un país, proceso que se conoce como la "transición de la
estatura promedio". Las pruebas internacionales muestran que cada
centímetro adicional en la estatura media del adulto está asociado a un
incremento del producto por habitante de 6% en promedio. Otro estudio muestra
que la desnutrición causa una reducción de la tasa anual de crecimiento del
producto por habitante entre 0.23 y 4.7% según el caso. De aquí parte la
importancia que tienen los indicadores en nuestro país, estos indicadores son
los que sufren una manipulación por la intervención del porcentaje que cada
nación destina a la salud, como determinante de la pobreza.
Las políticas públicas deben actuar
tanto para propiciar la acumulación de salud como para minimizar su merma en
caso de enfermedad. Dada la importancia de la salud como determinante del
crecimiento económico, la pobreza y el bienestar de las personas y dado que es
un sector en el que las fallas de mercado se presentan de manera frecuente, la
acción del sector público adquiere particular importancia.
¿CÓMO PASAMOS DEL 2.8 AL 2.5 DE PIB EN
SALUD?
La Organización Panamericana de la Salud,
advierte que aquellos países que mayores mejoras han tenido de cara a la
cobertura universal para la salud presentan un gasto en salud del 6% o más de
su Producto Interno Bruto. Es en este sentido que destacan países
desarrollados, como Estados Unidos, que invirtió, el año pasado, un 14.38% de
su PIB en salud, seguido de otros, como Alemania, que destinó 9.91%, o Japón,
con 9.32%
México, en particular, registra una
situación compleja, en los últimos 10 años mientras su población crecía en
casi 13 millones de habitantes, hasta alcanzar los 127 millones, el gasto en
salud pública registró una contracción, al pasar paulatinamente de un 2.8% en
2012, a un 2.5% en 2020. El nivel del gasto público en salud en México, está
por debajo de las recomendaciones internacionales y de las estimaciones con
bases epidemiológicas y demográficas, como señala el Centro de Investigación
Económica y Presupuestaria (CIEP). En México, la atención de la pandemia requería
aumentar el presupuesto del sector salud en 0.94 puntos del PIB, 9.7 veces
el gasto adicional que se hizo, recomendación que hizo dicha institución, sugerencia
que no se afrontó.
Esa reducción afecta todos los
aspectos involucrados durante la atención médica y sus costos, incluso para
quienes no son derechohabientes de las instituciones. La disminución del
porcentaje invertido inevitablemente afecta el gasto per cápita de
cada institución, es decir, el gasto disponible por persona y los recursos a
los que tendría acceso cada individuo.
En México, ante un contexto de tasas
de atención del sistema público inferiores a 43%, el gasto de bolsillo promedio
por persona se incrementó en 40%, al pasar de $2,358 pesos en 2018 a $3,299
pesos en 2020. Para el primer decil de ingresos, el gasto de bolsillo
aumentó 68.3%. El gasto de bolsillo se compone de tres erogaciones: gasto en
atención primaria, atención hospitalaria y medicamentos. El mayor
incremento porcentual fue en gasto de medicamentos, que aumentó 68%, al pasar
de $376 pesos en 2018 a $632 pesos en 2020.
Ante este panorama de la situación de
la salud en México podemos destacar, el sistema mexicano de salud presenta un
desempeño inadecuado. Dadas la pobreza extrema y la desigualdad prevalecientes
en México, el sistema de salud debería evitar que las personas muy pobres
tengan que dedicar parte de sus muy magros ingresos a la atención de su salud. La
salud es un derecho humano y todos los países deben dar prioridad a una
atención primaria de la salud eficiente y costoeficaz como vía para lograr la
cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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