SE NECESITAN REESTABLECER SERVICIOS DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA PERDIDOS EN PANDEMIA
Con los confinamientos y
restricciones impuestos a causa del COVID-19, los países interrumpieron o
acabaron con la atención de la salud materna e infantil y suspendieron el
ejercicio de los derechos a la salud sexual y reproductiva. Durante la
presentación de un informe sobre el tema, se recordó a los gobiernos que los
derechos de salud sexual y reproductiva son garantías fundamentales estipuladas
en tratados vinculantes de derechos humanos, jurisprudencia y documentos de
resultados de consenso de conferencias internacionales. las restricciones de
movimiento y el desvío de fondos a causa del COVID-19 pusieron en peligro el
acceso a los servicios esenciales de salud sexual y reproductiva.
El gobierno debe promover la
salud sexual y reproductiva en todo momento, esto implica reconocer las
condiciones sociales, culturales y políticas que enmarcan la sexualidad,
enfatizando el marco patriarcal que sostiene el ejercicio de una sexualidad
saturada de violencia en la vida de la mayor parte de las mujeres en el mundo.
La conjugación de estos
riesgos vulnera a sobremanera su salud sexual y reproductiva, particularmente
porque dichos riesgos pasan inadvertidos, y pocas veces reconocidos por las
mismas mujeres. Resulta urgente plantear estrategias políticas, sanitarias y
sociales que visibilicen la vulneración sexual y reproductiva de las mujeres
que son las principales afectadas, para brindarles herramientas para
identificar la violación a sus derechos sexuales y reproductivos, y que las
capaciten para confrontar de manera asertiva los riesgos, brindándoles las
herramientas necesarias para llevar una vida sexual plena. Datos que podemos
ver reflejados en el análisis de los principales indicadores sobre fecundidad,
preferencias reproductivas, anticoncepción, y salud materna infantil.
Los índices negativos en
nuestro país se dispararon en todos los sentidos, hablando exclusivamente del
tema de sexualidad. El gobierno ha implementado una amplia gama de estrategias
de educación y salud para atender las necesidades de salud sexual y
reproductiva de la juventud, pero la falta de continuidad y coordinación de
esas múltiples acciones, así como las deficiencias de conocimientos de los
maestros en materia de educación sexual, frenan estos esfuerzos y la llegada de
la pandemia, complicaron todo. Se requiere una mejor coordinación y monitoreo
de los programas, un compromiso con su continuidad, así como la capacitación de
los maestros si se quiere mejorar la salud sexual y reproductiva de las
adolescentes en México.
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