La Federación Internacional de
Diabetes estima que para 2045 la diabetes alcanzará a 22.9 millones de personas
en México. La diabetes es una enfermedad que va en aumento en México, que
podría alcanzar a más de 15 por ciento de la población mayor a 20 años,
advierte la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Tan solo en 2020 fue la tercera
causa de muerte, siendo el número de decesos que causó, 151 mil 214, el más
alto de los últimos años.
De acuerdo con la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición 2018 del Inegi la prevalencia de casos conocidos
de diabetes es de 10.3 por ciento. Francisco Javier Gómez Pérez, académico de
la Facultad de Medicina de la UNAM, señala que la prevalencia de casos podría
superar 15 por ciento en mayores de 20 años.
Las principales causas de
diabetes en México son la alta ingesta de alimentos ricos en calorías con
abundantes cantidades de azúcares. También la predisposición genética, el
sedentarismo y tabaquismo que vuelve a la persona resistente a la insulina.
Gómez Pérez indica que aunque los
productos industrializados saben bien su consumo “debe hacerse en una
proporción mucho menor” a la habitual. En 2019, la Federación Internacional de
Diabetes reportó 12.8 millones de diabéticos en el país y estimó que para 2045
la cifra alcanzará a 22.9 millones de personas.
¿QUÉ NECESITAMOS PARA PREVENIR
LA DIABETES?
Nuestro país requiere que se
inviertan más recursos en educación y campañas de concientización acerca de la
enfermedad y sus factores de riesgo, además de que se promueva la actividad
física y se transmita el mensaje de que realizar actividad física no solo es
importante para que el cuerpo se mantenga bien por fuera, sino también por
dentro, es decir, para prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y la
obesidad.
Igualmente, deben existir en las
escuelas programas que promuevan la alimentación sana y que adviertan a los
niños sobre los riesgos de consumir alimentos altos en calorías, grasas y
azúcar.
Países como Singapur, Japón, Suiza y Australia, encabezan la lista de las naciones con menores índices de enfermedades crónicas; estos mismos países registran las mejores cifras en educación, lo que representa de manera muy clara que la prevención de enfermedades depende en gran medida de la educación, por lo que las políticas públicas deben encaminar sus esfuerzos en vigilar que se cumplan los objetivos del Sistema de Salud.

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